Este microrelato está dedicado a una chica muy especial: Claudine.
Para tu deleite, Crúoras.
¡Tu, mar en calma que nos atraes como las luces de los faros. Tu que nos acaricias con tu arrumacos tranquilos!
Pero no, no engañas a un viejo marino como yo, sé que en cualquier momento tu caprichoso interés puede convertirte en algo apasionado, fuerte; brillante bajo los relámpagos y temor de hombres valientes.
Pero como marinos te amamos y nos atraes con la pasión y la dulzura de una mujer. Pero sabemos que en cualquier momento podemos morir rendidos ante tus pies: bien por nuestro amor hacia ti o por esos encantamientos que provocas en la mente de pobres mortales como nosotros.